El itinerario cambia si el clima invita a desviarse o si aparece alguien con un recuerdo urgido por salir. Las flechas se dibujan después, respetando lo que el grupo encontró. Cada punto marca escenas, silencios y abrazos dignos de regreso.
Proponemos elegir una esquina distinta cada mes, buscar relatos asociados, fotografiar detalles que pasaban inadvertidos y publicar un collage comunitario. Quien no pueda caminar aporta desde casa, leyendo archivos y llamando a vecinas. Todos suman, nadie queda fuera del recuerdo.
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